Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

domingo, 23 de abril de 2017

SOÑÉ QUE ERA UN LIBRO.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


 
Me levanté con un sabor a tinta en la boca. El mismo que, cuando de niño, tenía después de chupar la plumilla con la que aprendí a escribir. El que lee vive más, me recuerdan las tardes del domingo en un programa de radio. Y cada vez que oigo esa frase, caigo en una especie de sueño, en el duermevela de los que nada poseen y todo lo tienen, porque el mayor de los tesoros de la vida está en la metáfora de un poema, en el enigma de un relato, o en las historias que habitan en cada novela. Desde hace muchos años paso el tiempo dibujando palabras, quizá, por eso, hoy soñé que era un libro.
Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

PREMIOS LIBROS Y LITERATURA 2016-2017.- EL BLOG FRAGMENTOS PARTICIPA CON LA RESEÑA: EL BOLSO DE BLIXEN DE JESÚS MARCHAMALO PUBLICADO POR NÓRDICA LIBROS E ILUSTRADO POR ANTONIO SANTOS

BASES ABREVIADAS PREMIOS LIBROS Y LITERATURA 2016-2017
1. Destinatarios: Podrá participar cualquier persona residente en territorio español que tenga un blog cuya principal temática sea literaria.
2. Modalidades de participación: Se puede participar solo en el sorteo de lotes de libros publicando las bases, o en el sorteo y el concurso de reseñas publicando las bases y presentando una reseña en el concurso. Los requisitos que hay que cumplir en cada modalidad son:
2. 1.  PARA PARTICIPAR EN EL SORTEO DE LOTES DE LIBROS, solo tienes que redactar un post en tu blog hablando de este concurso y mencionando los coordinadores con sus correspondientes webs, que son Libros y Literatura, Cursos de Libros y Literatura y Autoedición Profesional. El post tiene que estar visible en la página principal de tu blog y debe contener: 
a) Estas bases abreviadas.
b) Los banners del concurso, o bien en formato .gif 
 


 
Los banners deben ir enlazados a la página web del concurso: http://bit.ly/premioslyl, para que otros blogs puedan conocerlo.
Una vez publicado el post, has de enviar un correo electrónico a concurso@librosyliteratura.es para informar a Libros y Literatura de tu participación en el sorteo. En ese correo debes incluir el enlace del post publicado*, las redes sociales en las que hayas hecho difusión de tu post con las bases, tu nombre y apellidos, población, país de residencia y nombre de tu blog.
2.2. PARA PARTICIPAR EN EL CONCURSO DE RESEÑAS, tienes que cumplir todos los requisitos del punto 2.1, y además, en el post que publiques deberás indicar que participas en el concurso de reseñas y la reseña con la que participas. Puedes volver a copiar la reseña completa en el post o indicar el enlace a la ubicación del post original en el que publicaste la reseña. Solo se admite una reseña por blog participante y esta puede ser nueva o ya publicada en tu blog**.
3. Fechas: el plazo de participación en ambas modalidades comienza el 21 de abril de 2017 y finaliza el 14 de mayo de 2017 a las 23:59 h (hora peninsular española) .
4. Jurado: un jurado compuesto por miembros del equipo de Libros y Literatura hará una primera selección, y un jurado experto e independiente formado por escritores y editores elegirá las tres mejores reseñas. El fallo se publicará el 11 de junio de 2017.
5. Premios: 
5.1.Los premios son 380 libros, 5 ejemplares de cada uno de los títulos que puedes ver en nuestra lista de premios (http://www.librosyliteratura.es/premios-libros-y-literatura-2016-2017-2.html)
5.2 Entre todos los participantes en los Premios Libros y Literatura 2016-2017 se sortearán 16 lotes de 20 libros de las editoriales más importantes.
5.3. Los tres ganadores del concurso de reseñas serán premiados con un lote de 30 libros (primer premio), un lote de 20 libros (segundo premio) y un lote de 10 libros (tercer premio).  También participarán en el sorteo de los lotes de libros.
Solo se realizarán envíos en territorio español.
Libros y Literatura podrá descalificar a aquellos participantes que no envíen el enlace directo al post publicado o a aquellos que no hayan cumplido con todos los requisitos requeridos en las presentes bases de los Premios Libros y Literatura 2016-2017.
** Los participantes del concurso de reseñas deben ser los autores de la reseña con la que se presentan y poseer todos los derechos sobre esta. La participación en este concurso no implica la cesión de ninguno de esos derechos.
Consulta las bases completas en http://bit.ly/premioslyl
RESEÑA PARTICIPANTE
 
JESÚS MARCHAMALO, EL BOLSO DE BLIXEN, ILUSTRADO POR ANTONIO SANTOS: UNA VIDA GRABADA EN EL TALLO ESPINOSO DE UNA ROSA
«La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas, el mar». En esta frase atribuida a la protagonista de El bolso de Blixen, y que a modo de corolario está impresa en la contraportada del nuevo librito de Nórdica Libros, ya se nos revela la esencia de la escritora danesa y la última intención que, tanto de Jesús Marchamalo como de Antonio Santos, han tenido a la hora de retratar el espíritu de este alma indómita que representa Karen Blixen Isak Dinesen para el mundo de la literatura—. El agua salada del sudor como recompensa al esfuerzo, el agua salada de las lágrimas como expresión sanadora del dolor, y el agua salada del mar como metáfora de la libertad, reúnen en sí mismas, y cada una de ellas de una forma determinante y sintetizadora, la entidad de una mujer que nunca renunció a su estigma de mujer entre hombres, de mujer luchadora o de mujer con un fuerte temperamento tanto para la vida como para el amor. Y que, como no podía ser de otra manera, ha sido identificada por Jesús Marchamalo junto a ese gigantesco bolso —en comparación con su enjuta figura alimentada sólo a base de ostras y champán—, que lució al lado de Marilyn Monroe en su gira norteamericana.
 
El bolso de Blixen, una vez más, es la demostración por parte de Marchamalo de un estilo narrativo en el que sobresalen el gran manejo de la elipsis y de esa prosa a medio camino entre el periodismo y la poesía con la que tan bien impregna a cada uno de sus libros, ya sean éstos de una extensión resumida como éste, o más extensos como su reciente Los reinos de papel. Da igual la extensión de sus trabajos, porque el alma literaria y periodística de Jesús queda impregnada en todos ellos, y que en el caso de El bolso de Blixen publicado por Nórdica Libros, sobresale con una maestría a la que podemos tildar sin miedo a equivocarnos de excepcional, y sirva de ejemplo, la primera semblanza que Jesús hace de la Blixen, pues es digna de enmarcar, ya que no se puede decir más en menos palabras; palabras rítmicas, cuando no hirientes o reveladoras del alma y espíritu de una danesa que se puso el mundo por montera. «La baronesa, sentada a su lado sobre un descalzador, minúscula, los ojos negros, vivos, perfilados de khol y una sonrisa exánime»; una definición que nos proporciona la misma información que si estuviéramos viendo un cuadro de la persona. Asimismo, el acierto de Jesús Marchamalo no se encuentra sólo en el estilo narrativo: pleno de una intensidad de adjetivos deslumbrante, sino también, en saber seleccionar, tras una laborioso trabajo de documentación, las escenas o imágenes que nos permitan construir, en apenas unas páginas, el semblante más relevante de una vida, intrépida en el caso de Karen Blixen, y a la que el narrador dota de una nebulosa mística, en la que destaca la imaginería de: bolsos, rifles, casas, avionetas, animales, costumbres…, y rosas por la que nos conduce Marchamalo —en un ejercicio de puro fetichismo literario—. En este sentido, no le caben a este libro más objetos de culto a la hora de retratar a un personaje que, además, tan bien caracterizado está a través de las anécdotas trufadas a lo largo de todo el texto, y que hacen las veces de pequeños caprichos con los que deleitarnos dentro de un texto ya de por sí muy rico en matices.
 
Y a todo ello, como siempre, hay que adicionar, el valor añadido de las ilustraciones de un Antonio Santos siempre sarcástico, irónico y de trato bonachón en las presentaciones, y que al igual que sus dibujos, es capaz de maximizar nuestra atención con unos breves apuntes. Apuntes que, trasladados al negro sobre blanco de sus ilustraciones, nos dan una perfecta medida de aquello que ya imaginamos con las palabras de Jesús (aunque Antonio casi siempre se adelante con sus ilustraciones al texto de Jesús), lo que nos habla de esa perfecta simbiosis que existe entre ambos a la hora de trasladar, la vida y su esencia, de un escritor, escritora en este caso. Elefantes y jirafas están muy presentes en las ilustraciones que Santos ha hecho para este libro, pero también adivinamos una Estatua de la Libertad o unos retratos en primer plano de la Blixen, y que la deshojan de cualquier espectro de falsedad, igual que la imagen final que nos regala Jesús acerca de la baronesa, como si su vida hubiese quedada grabada en el tallo espinoso de una rosa.
 
Ángel Silvelo Gabriel.
 
 
 

miércoles, 19 de abril de 2017

NP INAUGURACIÓN EXPOSICIÓN ‘ALGUNOS TECHOS ROTOS’ EN MADRID, CON ADELA ASUA E INÉS ALBERDI, ALTOS CARGOS DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y DE LA ONU

 
21 ABRIL: DÍA MUNDIAL DE LA CREATIVIDAD Y LA INNOVACIÓN, EN FEMENINO
 
 
 
Teamlabs acoge en su campus urbano de Madrid (c/Duque de Alba, 15) la exposición del Club de Creativos sobre el talento y poder de mujeres líderes en el trabajo, del 21 de abril- coincidiendo con el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación- al 21 de mayo  
  • La inauguración oficial tendrá lugar este jueves 20 de abril, a las 19h, con la presencia de Adela Asúa e Inés Alberdi, dos de las 30 protagonistas de las exposición, entre las que se encuentran también Margarita Salas, Edurne Pasabán, Ainhoa Arteta o Iciar Bollaín
     
  • El Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, viernes 21 de abril, se celebrará en Teamlabs con intervenciones artísticas durante todo el día, conciertos, charlas sobre creatividad y emprendimiento y visitas comentadas a la exposición (Ver programa completo)
     
  • martes, 18 de abril de 2017

    TEATRO TRIBUEÑE: PROGRAMACIÓN ABRIL 2017

     



    Es muy engañosa la vida”
    Ramón M. del Valle-Inclán



    “Nada de obra menor, obra grande, dura, teatro maldito, teatro de vísceras hecho con el corazón y con mucho, mucho cariño”
    Alberto Morate – Blogdeentradas.com



    “Cada momento musical, cada escena teatral, todo el espectáculo, las emociones vibrando”

    LA EDITORIAL TANDAIA PONE EN MARCHA UNA CAMPAÑA DE CROWDFUNDING PARA PUBLICAR LA NUEVA NOVELA DE CARLOS SEGOVIA, EL RUIDO


    Puedes participar en el crowdfunding en el siguiente enlace:

     
    Además, si quieres conocer más acerca del autor y su obra puedes leer el siguiente texto.

    ¿Qué?

    El ruido es una novela que indaga acerca del destino y de las huidas hacia el interior de uno mismo.
    Conocí a Alexander cuando su padre compró la casa en el sur de Francia. Desde el primer momento supe que huía de su país, al igual que tiempo antes hui yo del mismo lugar desde el que ellos llegaban. Les servía de mozo para todo. El padre de Alexander había decidido no volver a hablar con nadie, nunca más, ni siquiera con su hijo. Desde luego, en ningún momento les escuché proferir una palabra, a ninguno de los dos. Una mañana, una tarde, quién sabe, el padre desapareció. A los pocos meses, también Alexander abandonó la casa.
    Cuando la fotografía del chico mudo inundó los periódicos y los informativos por el asunto del atentado, decidí seguir sus pasos, el rastro de sus huellas, intenté entender qué había ocurrido. Supe de sus pocos contactos, y de cómo alrededor de él se creó ese grupo de desclasados que se hacían llamar, de forma pomposa, los apóstoles. Se decía que todos ellos tenían algo en común, que no podían vivir sin ruido, y que esta extraña necesidad les llevó a hacer lo que hicieron.
    Fui tras Alexander, aunque ahora sé que se trataba solo de una disculpa para regresar, para volver a mi particular Ítaca, para aceptar lo que había hecho, lo que intentaba olvidar. Por más que algo así no se olvide, por más que las imágenes de mi mujer, quieta a mi lado, inerte, me invadían en sueños y en vigilia.
    Fui tras Alexander, como intentando darle caza, por más que no se puede ir tras lo que no existe, por más que fue él el que, al final, dio conmigo.
    Y aquí os dejamos una muestra del texto:
    «Todo cambió tras ese accidente, tras el golpe con el coche. Habían estado bebiendo, devorando, llenándolo todo de palabras. Como cada noche. Hasta que Órfico hizo aquel gesto que consideraba poético. Hasta que el mántico enloquecido apoyó las palmas de ambas manos sobre la plancha encendida. Aun así le permitieron conducir, que agarrase el volante entre esas manos que apenas eran capaces de apretarlo y de mantener la dirección de esa bolita loca de pachinko que se despeñaba autovía abajo.
    Soltar la bola y limitarse a mantener la trayectoria, eso es lo único que hay que hacer, lo más difícil.
    El destino de esa bola, de ese juego, no era otro que estrellarse, reventar, desaparecer dejando detrás un halo de ruido y furia.
    El poeta no tenía ningún control sobre el coche. Todos lo sabían, todos lo sabíais —porque tú estabas entre ellos, ahí, dentro del coche, formando parte de los apóstoles, de ese grupo que no podía vivir sin ruido—. Nadie hizo ni dijo nada. A pesar de que Ana empalidecía a cada kilómetro, a pesar de que todos conocían el destino de aquella bola de pachinko que rodaba sin control.
    Qué podías hacer o decir tú, que entre ellos no eras más que sombra; la sombra perdida que corría tras el chico mudo. Es verdad que todos sintieron tu presencia, sobre todo el loco, el mántico que dirigía a los compañeros hacia el fuego; pero también es verdad que todos sabían que nada podías hacer por ellos, que tú no estabas ya del lado de acá ni del lado de allá, sino que habitabas una especie de limbo.»
    También podéis solicitar acceder a las primeras páginas de la novela en el correo: elruidomuestra@gmail.com

    ¿Quiénes?

    Tandaia es una joven editorial con voluntad de cambio, de dar la alternativa a autores que no la encuentran en otro lugar, con nuevas y refrescantes ideas como es el crowdfunding.
    De este modo eres tú, ahora que te estás planteando cómo colaborar, el que decide si la obra que te presentamos verá la luz pasando a formar parte de nuestro catálogo... porque consideramos al lector parte fundamental del proceso.
    Hoy te presentamos a Carlos Segovia.
    Graduado en Filosofía. Máster en Filosofía Contemporánea. Doctorando en la UNED. Formado en Narrativa en la Escuela de Escritura del Ateneo de Barcelona. Titulado en Música. Estudios en Historia del Arte, editing y edición profesional. Marketing literario en Random House Mondadori.
    Editor externo, antólogo y profesor en talleres de escritura. Ha escrito y publicado novela, relato, ensayo y teatro. Seleccionado por La Fábrica Editorial para el festival Novos. Finalista del Premio de Novela Leibros 2017 con Las hojas rotas de Laura Palmer. Ponente en la VII Jornada de Investigación en Filosofía UNED con la ponencia: El sujeto narrado: poner a pensar la escritura (una propuesta desde la deconstrucción).
    Últimas publicaciones: Mi padre, ese idiota. (Novela corta). Playa de Ákaba, 2015. El espacio salvaje: la bestia de Derrida en la isla de Robinson. (Ensayo). Ápeiron, 2017. Más información y listado de obra publicada en: https://www.linkedin.com/in/casegovia
    Nos cuenta de sí mismo que:
    Y claro que intentaron librarse de mí enviándome al premio de narrativa de Coca-Cola, porque los profesores del colegio estaban hartos de que me presentase a todos los concursos internos de cuento y de teatro y de que los ganase todos y entonces urdieron esa trampa para que me diese de bruces con la realidad y me pusiese a estudiar en serio y me dejase de ficciones. Y como salí trasquilado pero tampoco quería estudiar en serio me dediqué a la música durante al menos quince años, amontonando lecturas pendientes encima del piano. Pero luego me cobré venganza cual Conde de Montecristo y estudié narrativa y filosofía y me puse a escribir como un poseso hasta el día de hoy. Y hasta el día de hoy he escrito novelas y relatos y teatro y ensayo y como tiene que ser, he publicado la mínima parte de todo lo que he escrito.

    ¿Cómo?

    Para arrancar el proyecto nos hemos fijado como objetivo 840€; esta es la cantidad que recaudaríamos si alrededor de cuarenta mecenas se hiciesen, cada cual, con un ejemplar de esta primera edición.
    • Teniendo acceso a las galeradas de edición.
    • Recibiendo un ejemplar semanas antes de la salida al mercado de la obra.
    • Si bien, también podrías ver tu nombre en los agradecimientos aportando un poco más.
    Los fondos recaudados, se utilizarán como ayuda para sacar adelante esta primera edición de El ruido que saldría pocas semanas después a la venta.

    Además...

    Sabemos que son tiempos difíciles, también nosotros los sufrimos, y es posible que no te encuentres en disposición de apoyarnos con tu mecenazgo en estos momentos... pero esperamos que si esto te ha llegado al alma, incluso si tal vez conoces en persona al autor, trates de difundir esta campaña (facebook, twitter, blogger, boca-oreja... ) para que alcancemos nuestra meta y Carlos Segovia vea publicada su obra.

    Gracias por vuestro tiempo.El ruido es una novela acerca del destino y de esa delgada línea que fija los límites de la cordura...

    domingo, 16 de abril de 2017

    CULPABLE.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


     
    Mi vida es un laberinto sin solución. Desde que era pequeño siempre me armé de triquiñuelas para salirme con la mía, hasta que un día mi madre me caló. Entonces cambié de estrategia, y para reafirmar mi oscuro talento, me matriculé en la Facultad de Derecho. Nadie entendía que ese fuera mi sueño, y ella enseguida me advirtió que esta profesión nada tenía que ver con un juego de disfraces, pues era lo más parecido a un yacimiento petrolífero sin recompensa. «¿Cuál es el veredicto, señoría?», escuché. Y mientras esperaba la sentencia de mi último traspiés miré la cara de la jueza, y por más que lo intenté, no pude reprimir ese gesto de niño travieso que tan buen efecto causaba en el salón de mi casa, pero que aquí, en la sala del juzgado, se esfumó sin dejar rastro cuando de la voz de mi madre salió la palabra culpable.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

     

    lunes, 10 de abril de 2017

    SU ÚNICO DESEO.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


    Se sentía igual que un reloj sin manecillas después de transitar por esa carretera que tantas veces había recorrido a lo largo de su vida, aunque hoy, le hubiese llevado bajo el beneplácito del poder de los sueños. Sin embargo, no todo a su alrededor eran relojes que ya no marcan el tiempo, porque el aparato electrónico que hacía de manos libres le avisó de que tenía un mensaje nuevo. Al leerlo, sintió el mismo escalofrío que cuando comía esa especia parecida a la guindilla. En ese instante, recordó su exitosa carrera judicial desde que fue nombrado juez del mediático caso CYC (colócate y calla), la última razón de que hoy estuviese allí para recoger el título de hijo adoptivo de su pueblo: su único deseo. No obstante, antes de arrancar el coche, miró de nuevo al reloj varado de la plaza, y convino que la vida a veces te da y otras te quita, y en su caso, esa era la tarifa a pagar si quería hacer prevalecer la justicia sobre los sentimientos. No en vano, nadie entendería en el juzgado que se dejase agasajar por aquellos a los que días más tarde tendría que condenar.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

    domingo, 2 de abril de 2017

    ESCUCHANDO A LOU REED.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO

     
    El sonido metálico de tu guitarra se abre paso entre las grietas de mi pecho. Busca los delfines que guardo para jugar a solas contigo, pero esta vez, víctima de su desdicha, sólo encuentra el ácido gástrico de mi estómago. Hay desgarro en este Walk on the wild side que, tú, como trovador de almas perdidas, me cantas. También pienso en la lluvia, porque las notas de tu voz en Sweet Jane son como las milenarias gotas de agua que intentan mojar mi cuerpo por dentro cada mañana. Me agarro a Heroin con todas mis fuerzas cuando creo que su atmósfera secará, por fin, mis lágrimas; ésas que no paran de manar de mis ojos cuando oigo tu voz. Escuchando a Lou Reed, pienso que él es el mejor refugio donde esconderse de la lluvia; lluvia infinita que nos empapa día a día y nos impide ser felices.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

    jueves, 30 de marzo de 2017

    TEATRO TRIBUEÑE: PROGRAMACIÓN MES DE ABRIL 2017

     
     

     “Nada de obra menor, obra grande, dura, teatro maldito, teatro de vísceras hecho con el corazón y con mucho, mucho cariño”
    Alberto Morate – Blogdeentradas.com

    “Para mí el aire”
    Ramón M. del Valle-Inclán

     “Ahonda en las raíces de los diferentes géneros, nos ofrece un espectáculo creado desde el amor, pero también desde un profundo conocimiento”


    lunes, 27 de marzo de 2017

    MANCHESTER FRENTE AL MAR, DE KENNETH LONERGAN: LOS SÓLIDOS ESTADOS DEL SILENCIO


     
    La expiación de la culpa y el dolor no entiende de los argumentos que el desgarro proporciona a nuestra condena, porque ahí es donde la solidez del miedo frente a los recuerdos nos hacer ser vulnerables como sólo lo somos en las encrucijadas de la vida cuando la peor de las desgracias nos estalla delante del corazón. Una condena tan pesada como esa no admite más comparación que la de las plúmbeas cadenas del ancla que pertenece a un pecio perdido en las profundidades abisales del océano sin más posibilidad que la de yacer a merced de los peces y los corales que pronto le colonizarán. La situación es tan inaudita e insoportable que las propias cadenas no son capaces de entender que, la culpa y el dolor, requieren de su propio alimento. Un alimento que siempre viene unido al pasado y a los recuerdos. Un pasado y unos recuerdos que no nos ofrecen la posibilidad del perdón ni tampoco la de la esperanza, pues todo es como un inmenso iceberg que no podemos esquivar por más que lo evitemos a través de los sólidos estados del silencio. Ese silencio que poco a poco se apodera de nuestra vida y no nos deja un resquicio de luz por el que se pueda colar un rayo de vida. Es entonces cuando lo vemos todo de un mismo color: el de la muerte. El dolor es egoísta como lo son el amor, el desamor o la venganza, porque nada queda fuera de sus dominios. Kenneth Lonergan lo sabe muy bien, pues no en vano es el mejor de los espías de las situaciones límites del alma humana. Tanto es así que, en ese universo fílmico que progresa a lo largo de la derrota, no le cuesta presentarnos a sus protagonistas igual de perdidos y desesperados que si tuvieran delante de sus pechos a una manada de lobos hambrientos. Unas alimañas que les impiden llegar a su única salvación: la reconstrucción del pasado. Es entonces cuando comprendemos que la travesía del dolor es fría como una noche de invierno en mitad de un bosque en el que caminamos a la deriva. Y es en esa situación límite cuando nos damos cuenta de que nos conformaríamos con poder dibujar una vez más la frágil línea del horizonte, para de ese modo, buscar un auxilio que nos saque de nuestra pesadilla, pero esta vez, enseguida somos conscientes de que no nos encontramos perdidos en uno de nuestros sueños. Sin embargo, para intentar salvarnos aún pensamos que todo sería más fácil si encontráramos una metáfora que aliviara el peso de nuestros remordimientos, pero la estolidez de nuestros argumentos nos hacen sentir que no hay un verso con la suficiente capacidad de redención para sacarnos de nuestro infierno, porque si de verdad supiéramos descifrar los enigmas que se esconden tras la línea del horizonte con el más impetuoso de los versos no sufriríamos, y siempre navegaríamos en un mar de aguas tranquilas y purificadoras. 

    Manchester frente al mar es una alegoría sobre el dolor y el valor que en sí mismo tiene el poder de nuestras propias decisiones. En este sentido, el destino se convierte en el más feroz de los asesinos, y ni tan siquiera la banda sonora de Lesley Barber, en su épica concepción, se muestra capaz de devolvernos a la superficie. Viendo esta película —fotograma a fotograma—, nos parece que no es posible volver a caer en una nueva capa que nos lleve directamente a la sima del desgarro, pero no es así, porque en esos sólidos estados del silencio que Kenneth Lonergan crea para todos nosotros —y a los que un majestuoso Cassey Affleck pone rostro—, nos lleva inmersos por un estado de hipnótica locura que nos mantiene pegados a la silla por el mero hecho de que nos sintamos cómplices de una historia muy bien contada, en la que su gran acierto está en esos viajes al pasado que nos muestran el verdadero y último sentido de aquello que se nos narra, y lo hace dentro de una estructura narrativa contenida como contenido es el tratamiento que se le da al dolor. Un dolor en el que también caben pequeñas dosis de humor como mejor representación de los diferentes estados anímicos que experimenta el ser humano ante la muerte. En este sentido, si Lee, el personaje interpretado por Cassey Affleck representa la cadena perpetua del dolor, su sobrino Patrick —al que da vida Lucas Hedge—, es la viva imagen de la necesidad de seguir viviendo a través del amor, aunque éste sea un mero experimento en manos de un adolescente de dieciséis años, porque Manchester frente al mar también representa la posibilidad de regresar a la vida a través de la mirada de aquellos que todavía no cargan con su propia culpa. Ese regate a la desgracia alcanza tintes épicos cuando Randi —la exmujer de Lee—, muy bien interpretada por Michelle Williams, le pide perdón y le confiesa su amor, en una escena de esas que hacen grande al cine por lo auténticas que nos resultan. Un momento que no es único en cuanto a su rasgo de veracidad, pues la película cuenta con secuencias memorables como la del hospital casi al inicio de la misma. 

    Manchester frente al mar es el relato del día a día de unas personas anónimas que no atesoran más dilemas que los de intentar seguir viviendo en las turbias aguas del dolor, y de ese modo, acercarnos a la esencia que todo ser humano lleva tatuada en su ADN, por más que en muchas ocasiones la evitemos. De ahí que no sea extraño que, ante el dolor, reaccionemos bajo los sólidos estados del silencio. 

    Ángel Silvelo Gabriel. 

    domingo, 26 de marzo de 2017

    EL CORRECTOR DE TEXTOS EN EL PUNTO DE MIRA. Un artículo de Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz


    Con este artículo queremos ensalzar ese oficio histórico que surgió con la aparición de la imprenta y para el que hacen falta una gran concentración y muchos conocimientos generales y que ―a la vista de los errores que, diariamente, aparecen en las ediciones tanto de prensa como de libros― está en horas bajas: el corrector de textos.
     
    Vamos a comenzar por traer a colación una de las premisas que se lanzaron en el X Seminario internacional de lengua y periodismo: Los correctores hacen mejores escritores y periodistas. Según lo vemos nosotros, un texto bien escrito es la mejor tarjeta de presentación tanto para un particular como para el más laureado de los literatos.
     
    El 27 de octubre se celebra su día, el Día Internacional de la Corrección o Día del Corrector de Textos. Fue instaurado en el año 2006 por la Fundación Litterae de Argentina y se puso en honor al pensador y humanista Erasmo de Rotterdam por coincidir con su natalicio. Desde entonces hemos visto cómo este oficio ha ido evolucionando o, mejor dicho, se ha especializado en función de su objetivo: corrector de estilo, verificador de hechos y lector de sensibilidad, que está haciendo fortuna últimamente.
     
    Vamos a concretar mejor su función. Tendemos a pensar que un corrector solo debe corregir los errores ortográficos y gramaticales, pero nos equivocamos. Lo que, a continuación, mostramos no es más que un resumen de su arduo trabajo:
    • Revisar el contenido, ese que logra hacer que el texto sea comprensible y no contenga pasajes de difícil interpretación.
    • Fijarse en que las relaciones entre las distintas partes del texto reflejen la buena conexión de las ideas que, con anterioridad, estaban en la mente del autor.
    • Adecuar el contenido a la situación comunicativa, evitando, por ejemplo, los coloquialismos excesivos en un texto formal y los términos cultos en una situación informal.
    • Facilitar la lectura a través de la claridad y el orden, guiándole al lector a través de las recapitulaciones, resúmenes…
    • Buscar el equilibrio de los párrafos para que no se excedan en sus dimensiones.
    • Cuidar el aspecto formal del texto, con el fin de no dar la impresión de dejadez.
    • Controlar los recursos retóricos o efectistas (la metáfora, la ironía). Así su utilización tendrá un fin claro y comprensible.
    • Velar por la buena presentación, los márgenes, y por los criterios de utilización de mayúsculas, comillas, citas, palabras extranjeras, expresiones gastadas…
    • Fijarse en que el estilo sea correcto, claro, natural.
    • Y, también, analizar con lupa la sintaxis.
    Después de esta extensa lista de tareas, ¿todavía alguien piensa que su figura no es imprescindible? O dicho de otra manera ¿hay algún escritor que sea capaz de rechazar un ayudante tan eficaz? La respuesta es que sí, a la vista de todas las erratas que constantemente leemos en la prensa y en muchas publicaciones. Algún avispado puede venir con la milonga de que hoy en día los correctores informáticos son de gran ayuda. Cierto, pero también plantean nuevos problemas como, por ejemplo, el hecho de que no discriminan categorías gramaticales, ya que corrigen sistemáticamente siguiendo un criterio por defecto, lo que hace que cometan, con mucha frecuencia, varios errores.
     
    Para aceptar la necesidad de esa figura, el autor tiene que hacer un ejercicio de humildad y darse cuenta de que uno mismo es el peor corrector de su propio texto y de que se necesita un ojo entrenado, imparcial y conocedor de los recursos para que el texto brille por su calidad.
     
    Desde luego, lo que está claro es que, si esa figura existe hoy en día en las editoriales de cierta relevancia, se ha relajado. Pérez Reverte lo dice con cierta nostalgia: Ya no hay gente así en las redacciones. Ni corrector de estilo, ni viejos maestros con la clave del gran periodismo en los ojos cansado.
     
    No queremos acabar este artículo sin hablar de la nueva versión de este corrector de estilo, el lector de sensibilidades, que parece ser una tendencia emergente en Estados Unidos. Alfonso Álamo nos da las claves: muchos autores se han encontrado con que sus libros han sido mal recibidos por la forma en la que, posiblemente de manera involuntaria, han tratado a personajes, tanto por su sexo como por su religión o raza. Para evitar esto, se ha creado una nueva figura dentro del panorama editorial, el lector de sensibilidad, quien se dedica a revisar el texto para evitar ofensas.
     
    Tal como lo plantea, lo primero que se nos puede pasar por la cabeza es la imagen del censor de antaño. Desde luego, la línea divisoria entre ambos es muy fina. Cualquier escritor que esté redactando algo ahora mismo se lo pensará dos veces antes de utilizar determinada palabra por miedo a las avalanchas de opinión que lo puedan tachar de racista, machista o elitista. Esta situación puede generar diálogos grotescos como los que nos muestra, a través de su marcado sentido del humor, Quim Monzó, en su artículo El ojo que nos vigila. Pero también puede derivar en el esperpento, como le sucedió a Javier Marías quien recibió una asombrosa carta desde Holanda: El remitente me decía que el adjetivo “agradable” con que había calificado a Obama (supongo que contraponiéndolo al muy desagradable Trump) le parecía “despreciativo”, porque era mucho más que eso. Me eché a reír y me quedé perplejo. Sin duda Obama es más, pero ¿desde cuándo es despreciativo “agradable”?
     
    La anécdota nos parece ilustrativa de la incómoda situación en la que se puede ver envuelto un escritor, y como nosotros, en este mismo instante, estamos en ella, vamos a quitarle hierro al asunto y aportar un poco de cordura. Decía Ramón Gómez de la Serna, ya en 1914: El temor a la errata es la única inmoralidad que puede cometer un escritor que escriba con libertad y libertinaje. Así que… ¡ojo a la errata y menos avalanchas!
     
    Artículo de Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz

    AL OTRO LADO DEL ESPEJO.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


     
    Atravesé el espejo para buscar el verdadero significado de la vida y me tropecé con el infinito. Ahora delante de mí no hay nada, sólo tierra y cielo; o mejor dicho, una tierra caliente y un cielo intensamente azul. Esta panorámica, a la que yo he bautizado como Al otro lado del espejo, es una pócima que me sana de las imágenes que he dejado atrás. Eso es lo que me hipnotiza de este lugar, la profunda sencillez de lo que aquí contemplo. Todo lo que me rodea es la antítesis terrenal del mundo del que me he escapado. Es como si hubiese regresado al principio de todo, a la génesis de los tiempos. En la ciudad en la que yo vivía, apenas se vislumbraba el horizonte. Allí, la línea visual de un cielo gris estaba entrecortada por mil y un edificios que, como pequeñas luciérnagas, luchaban y luchan por apoderarse de una pequeña parcela en la nada más absoluta. Aquí, sin embargo, mi mayor hallazgo ha sido el de las pequeñas cosas; esas que te permiten encontrar la fórmula para vivir con muy poco. Y ahora, que tengo que volver, siento miedo; miedo a perder la pureza en mi mirada, y sobre todo, en mi alma de mujer que un día necesitó reencontrase a sí misma al otro lado del espejo.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel
     

    lunes, 20 de marzo de 2017

    NO SÉ QUÉ DECIRTE HIJO.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


     
    Hijo, cuando me preguntas si el mundo siempre fue así, un lugar lleno de cenizas como lo vemos tú y yo día tras día, se me hace cada vez más difícil decirte que no, primero, porque con el paso del tiempo, mi memoria va borrando las imágenes de aquellos días donde había luz y yo era feliz junto a tu madre; y segundo, porque ahora… ahora no sé qué decirte hijo. Sólo sé que el Hombre posee grandes virtudes como el amor, el poder de la creación o la esperanza, pero también atesora el innato poder de la autodestrucción. Todo en algún sentido es finito. Nada perdura, ni tan siquiera los dinosaurios que durante miles de años poblaron la Tierra. Incluso ellos sucumbieron, al igual que las truchas que un día habitaron en el río en el que hoy no podemos beber agua. No sé cómo explicártelo hijo. Todo es un ciclo. A veces, cuando llega la primavera, contemplamos cómo florece el árbol del jardín o cómo unos pájaros hacen su nido en el tejado de nuestra casa. Pero llega un año, en el que ese árbol deja de florecer, o esos pájaros dejan de anidar. Entonces algo cambia, pero nuestros compulsivos movimientos diarios, apenas nos dejan ver más allá de los sucesos que tanto nos acechan y nos agobian, y que tan importantes son para nosotros, pero tan insignificantes son para la Humanidad. Eso creo que es lo que ha pasado, que no hemos sido capaces de mirar más allá de nuestro resquebrajado caparazón, y un día de repente todo se ha venido abajo, y lo que antes era tan importante, ahora simplemente ha dejado de existir.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

    jueves, 16 de marzo de 2017

    TEATRO TRIBUEÑE: PROGRAMACIÓN DE MARZO 2017




    “Montaje vigoroso, contundente y esencial, de textura coral y solemnidad casi litúrgica”
    Juan Ignacio García Garzón en ABC
     
     
    “Nada de obra menor, obra grande, dura, teatro maldito, teatro de vísceras hecho con el corazón y con mucho, mucho cariño”
    Alberto Morate – Blogdeentradas.com
    “Un texto que ama los detalles, que ama las formas y los sentidos y que te lleva a través del viaje de la imaginación a lugares donde los deseos ocultos puede llegar a convertirse en realidad”
    Ángel Silvelo Gabriel - Fragmentos
     
     

    miércoles, 15 de marzo de 2017

    CARLOS TAIBO, COMO SI NO PISASE EL SUELO: EL ROSTRO MÁS HUMANO DE LOS SILENCIOS Y MULTIPLICIDADES DE PESSOA


     
    Una de las muchas frases que el poeta portugués dejó escritas antes de su muerte: «morir es sólo dejar de ser visible», con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en una paradoja más de su vida y de su obra, porque igual que si fuera un fantasma que tiene la cualidad de la ubicuidad, Fernando Pessoa se no aparece aquí y allá, como un dibujo desfigurado de su pretendida y anónima esencia —a él no le gustaba salir retratado en fotografías no fuera a ser que en ellas perdiera parte de su alma— en llaveros, camisetas y carteles publicitarios que de cuando en cuando, y según pasa el tiempo, más de vez en vez, pueblan las fachadas y las tiendas de Lisboa como un reclamo turístico más a añadir a la saudade —término inclasificable, ingobernable e indefinible—, que eso sí, se difumina con la primera neblina que recubre Olissippo muchas mañanas. Un manto de seda que por muy literario, poético y bello que nos parezca, no es real, como tampoco es real la imagen del poeta que recubre gran parte de su amada ciudad, porque más allá de parecernos un fantasma de sí mismo, es la caricatura que el destino, su destino, se ha encargado de asignarle lejos de su leyenda literaria, que ésta sí, es directamente proporcional, al número de papeles, legajos o documentos que van saliendo a la luz, fruto del trabajo de documentación e investigación que sobre los mismos se lleva haciendo desde el año 1979 cuando fueron donados por sus familiares a la Biblioteca Nacional de Portugal. Ahí es donde en verdad conoceremos al escritor y al poeta, y donde a su vez, sale ganando el artista, pues sólo tiene que hacer frente al destino a través de su obra. En este sentido, y en nuestra ayuda, Carlos Taibo en su libro titulado, Como si no pisase el suelo (Trece ensayos sobre las vidas de Fernando Pessoa), nos muestra el rostro más humano de los silencios y multiplicidades de Pessoa a lo largo y ancho de su vida, parándose en esos pequeños detalles, casi anónimos, que buscan el lado más cotidiano de una personalidad tan compleja como la del lisboeta, sedentario en lo geográfico pero gran explorador en lo literario. Ese uno entre muchos, al que siempre se nos alude, aquí sale retratado desde la multiplicidad del día a día de quien sube y baja, se retrata y se borra, se envalentona para después retroceder…, y sobre todo, desde esa perspectiva donde le intuimos arrebatado y conquistado a la vez por sus múltiples contradicciones, porque igual que su arcón mágico está repleto de proyectos inacabados, su vida se nos presenta como algo inconcluso, heterogéneo, anárquico y lírico, como sólo puede serlo la existencia de los genios: uno en todos, y todos en uno, en una suerte de multiplicidades que se asemejan a las múltiples fotografías de una misma persona en movimiento, que al observarlas, una tras otra, en la distancia, se nos presentan como el rastro que esa persona ha dejado en el camino. Senda y pozo, heroicidad y ostracismo, libertad y muerte…, así vemos al rey de los heterónimos, un alma de almas, como él mismo dejó dicho para intentar explicar a los demás su distorsión personal y literaria en las infinitas voces que le acompañaron a lo largo de sus días. Días que representan la radiografía de una huida, pues eso parece decirnos en sus sempiternos silencios y ausencias que no dejaron más huellas que aquellas que no se ven dibujadas en el camino, pues él caminaba como si no pisase el suelo. Días consagrados a su obra literaria por encima de cualquier otra actividad, lo que le llevó a renunciar a vivir, a disfrutar del amor, a forjarse una carrera profesional o a labrarse un porvenir fuera de la literatura. Esa pincelada de vanidad, por muy tenue que fuese en la vida del poeta, al menos a él le trasladó la sensación de que incluso los dioses perdidos también tenían momentos de debilidad que los convertían en humanos: «No tengas nada en las manos/ ni una memoria en el alma,/ para que cuando te pongan/ en la mano el postrer óbolo,/ cuando luego te las abran/ de ellas no te caiga nada.» A lo que hay que unir, si queremos conocer mejor el universo del personaje, anécdotas como la de la Coca-cola: «primero se extraña y luego se entraña», o la del arrebato de pasión que le da cuando besa por primera vez a Ofélia Queirós: «Recuerdo que estaba de pie, poniéndome el abrigo, cuando entró en mi gabinete. Se sentó en mi silla, depositó la lámpara que traía en la mano y, mirado hacia mí, empezó de repente a declararse, como Hamlet se declaró a Ofélia… Fernando se levantó, con la lámpara en la mano, para acompañarme hasta la puerta. Pero, de repente, la depositó junto a la pared y, sin que yo lo esperase, me agarró por la cintura, me abrazó y, sin decir palabra, me besó, me besó apasionadamente como un loco.» O como esa otra leyenda que dice que con ocasión del medio siglo del fallecimiento del escritor, el día del aniversario de éste, el 13 de junio de 1985, se procedió a trasladar sus restos mortales al monasterio de los Jerónimos, en Belém, pero al abrir el ataúd, dicen que el cuerpo del poeta se hallaba incorrupto y su ropa intacta, por lo que se decidió dejarlo tal y como estaba, junto a Dionísia su abuela loca. 

    Gracias a Carlos Taibo conocemos a la persona anárquica y contradictoria de la intimidad: la de sus cartas y confesiones, la de sus afectos y manías, la de sus proyectos e ilusiones…, y lo hacemos a través de un ensayo que está muy bien documentado y que nos dibuja el rostro más humano de los silencios y multiplicidades de Pessoa. 

    Ángel Silvelo Gabriel. 

    domingo, 12 de marzo de 2017

    EL SOBRE.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO GABRIEL


     
    Mi oficio como corredor de seguros me lleva a prevenirlo todo. De ahí que no me preocupé cuando al salir del hotel bajo la coerción amenazadora de mi mujer, considerara que aquella decisión no era un acierto. Su devoción hacia la Virgen del Perpetuo Socorro anulaba cualquier otra alternativa. Y como en un juicio sumarísimo, aguardamos en silencio la decisión del maestro cofrade que, a modo de abogado defensor, miraba con desconfianza a la inmensa nube negra que nos amenazaba. Cuando comenzó a llover, las voces de los cofrades se convirtieron en lamentos, pero de ahí pasaron a la esperanza al ver salir de la iglesia el paso de la Virgen; un gesto que devino en consternación cuando comprobaron que la imagen era de metacrilato, la única cláusula que se me ocurrió incluir en el seguro para unir fe y riesgo. Mi mujer me miró con cara de odio, sin embargo, yo permanecí tranquilo, pues estaba acostumbrado a este tipo de reacciones entre mis clientes. Sólo le di el sobre y me fui a la taberna. Imaginé su cara al leer lo que había escrito: la fe mueve montañas, pero para el resto, contrata una buena póliza de seguros.
    Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

    miércoles, 8 de marzo de 2017

    8 DE MARZO DE 1914, LA NOCHE GLORIOSA EN LA QUE FERNANDO PESSOA DIO A LUZ A SUS HETERÓNIMOS


     
    «Un día, cuando finalmente ya había desistido —fue el 8 de marzo de 1914— me acerqué a una cómoda alta y, tomando unos cuantos papeles, comencé a escribir de pie, como escribo siempre que puedo. Y escribí treinta y tantos poemas seguidos, en una especie de éxtasis cuya naturaleza no podía definir. Fue el día triunfal de mi vida, y nunca podré tener otro igual. Comencé con un título, “El guardián de rebaños”. Y lo que siguió fue la aparición de alguien en mí, al que de inmediato llamé Alberto Caeiro. Discúlpeme lo absurdo de la frase: había aparecido en mí mi maestro. Esa fue la sensación inmediata que tuve. Y tanto fue así que, apenas escritos esos treinta y tantos poemas, inmediatamente cogí otro papel y escribí, también sin parar, los seis poemas que constituyen “Lluvia oblicua”, de Fernando Pessoa. Inmediata y completamente… Fue el regreso de Fernando Pessoa-Alberto Caeiro a Fernando Pessoa a secas. O mejor: fue la reacción de Fernando Pessoa contra su inexistencia como Alberto Caeiro. Aparecido Alberto Caeiro, traté enseguida de descubrirle —instintiva y subconscientemente— unos discípulos. Arranqué de su falso paganismo al Ricardo Reis latente, le descubrí el nombre, y lo ajusté a sí mismo, porque a esas alturas ya lo veía. Y de pronto, y en derivación opuesta a la de Ricardo Reis, me surgió impetuosamente un nuevo individuo. De un tirón, y a máquina de escribir, sin interrupción ni enmienda, surgió la “Oda Triunfal” de Álvaro Campos —la oda con ese nombre y el hombre con el nombre que tiene.»

    Extracto de la famosa carta que Fernando Pessoa envía, el 13 de enero de 1935, al joven Adolfo Casais Monteiro en la que confesaba la génesis de sus heterónimos

     

    EL GUARDÍAN DE REBAÑOS (Extracto del primer poema)

    «Yo nunca guardé rebaños,

    mas es como silos guardase.

    Mi alma es como un pastor,

    conoce el viento y el sol

    y anda de la mano de las Estaciones

    siguiendo y mirando.

    Toda la paz de la Naturaleza sin nadie

    viene a sentarse a mi lado.

    Pero yo me quedo tan triste como una puesta de sol

    lo es para nuestra imaginación,

    cuando refresca en el confín de la llanura

    y sentimos que la noche ha entrado

    como una mariposa por la ventana.»
     

    Alberto Caeiro (heterónimo de Fernando Pessoa).

     
    Artículo de Ángel Silvelo Gabriel.