Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

sábado, 7 de febrero de 2015

ELE EN EL TEATRO CASER LAS VENTAS: DONDE UNA MUJER, SU PIANO Y LA COMPAÑÍA DEL SOUL, FUERON LA MEJOR COMBINACIÓN PARA REMOVERNOS EL ALMA


 
Todo parecía irreal, como un sueño, el pasado 5 de febrero en el interior del coso venteño. Las chicuelinas sonaban a golpe de cuerda de chelo, los naturales se transformaron en sones de soul, folk y gospel, y así, hasta caer en lo más obvio, el ruedo reconvertido por arte de magia en un teatro de grandes lámparas y techos adornados de telas combadas como si estuviésemos en una enorme jaima. Aires calientes que nada tenían que ver con el desierto, pues procedían de una joven, Elena Iturrieta (no Iturralde), portentosa y divertida, intensa y amable, mágica y entrañable... El concierto del pasado jueves fue como una gran fiesta de cumpleaños donde vemos consumados parte de nuestros sueños, pues eso fueron todas y cada una de las canciones que vimos, escuchamos y disfrutamos en el Teatro Caser Las Ventas, donde una mujer, su piano y la compañía del soul, fueron la mejor combinación para removernos el alma. Ahí radica el gran secreto de esta gran compositora, cantante e intérprete, en esa innata capacidad para transmitir grandes emociones que atesora. ELE se refugia en el soul, el folk y el gospel para expresarnos todo aquello que lleva dentro, pero que, a buen seguro, lo podría hacer en cualquier otro estilo musical. Elena Iturrieta es uno de los grandes descubrimientos de la más reciente música española, y con total seguridad dará mucho, muchísimo que hablar en los próximos meses, pues su talento, aparte de ser desbordante, se lo merece. Pocas veces se conjugan en una misma persona tantas cualidades como en este caso; puro virtuosismo.
 
El concierto comenzó con una perfecta combinación soul, a cuyas notas las acariciaron un coro vocal majestuoso, firme y compacto. Firmeza interpretativa que, en Another colour, deviene en un blues que nos pone los pelos de punta, con una magnífica puesta en escena plagada de momentos cargados de sentimiento (o deberíamos decir alma) en estado puro. No fue, sin embargo, hasta la cuarta canción (si contamos la intro) en la que pudimos comprobar las dotes comunicativas de la artista cuando nos dijo eso de : «Esta noche va a ser una noche cargada de sorpresas... Ella es Belén de la Casa, mi profe de chelo. ¿Qué tal estáis todos?, para a partir de ahí no parar, convirtiendo cada presentación de una nueva canción en un espectáculo más, en sí mismo, dentro del concierto. Shadows fue un gran destello de oscuridad que en sus inicios nos recuerda a esa otra gran canción que es Open window de The Gift y el no menos virtuoso Nuno Gonsalvez. Voz potente y brillante la de ELE, que se funde con las teclas de su piano hasta llevarnos lejos muy lejos, cerca del cielo, porque es increíble e impactante la capacidad que tiene esta artista de crear instantes intensos, mágicos e inolvidables. Antes del concierto ya éramos conscientes de la importancia que en su música y en su puesta en escena tiene la parte vocal, pero después de Shadows, en la versión gospel que nos ofrecieron ella y el coro que la acompañó durante toda la noche quedó más que patente. Magnífica armonía vocal entre los cinco cantantes, donde la voz intensa y profunda de ELE destaca en ese rezo que no es oración, sino un canto lleno de alma folk. Melodías folk que siguen sobre el escenario con ELE ya fuera del piano y con guitarras acústicas que se suman a la fiesta y hacen volar nuestros corazones sobre el ruedo de Las Ventas, donde los recuerdos y sensaciones de las tardes de toros se reconvierten en una fiesta plena de mágicos sonidos, como todos aquellos que nacen de las cuerdas vocales de esta joven talentosa. Love my, my love above all (Quiéreme por encima de todo), sobre todo, cuando me pongo en plan Elena, como nos recuerda la show woman, a la vez que nos hace referencia a las alfombras que decoran el escenario y que intentan trasladar la cercanía y el calor del salón de nuestra casa. Momento íntimo donde los abrazos se convierten en puro caramelo, y donde parece que The Supremes se nos han aparecido sobre el escenario como un coro que nos hace regresar a esa frontera del pasado de los años 50-60, en la que la pureza del amor se hace compatible con las astillas de los deseos encontrados.
 
Una de las múltiples colaboraciones de la noche fue la de Ángel Pastor a la armónica en el tema Go and never look back; una canción en la que las praderas del lejano oeste se hicieron realidad sobre el albero. Banyos, armónicas..., solo nos faltaban los caballos, que se suplieron con las animadas palmas del público. Ritmos folk tamizados por la maravillosa voz de ELE, a la que se unieron su coro de voces en la segunda mitad de la canción, lo que nos hizo imaginar que estábamos en una iglesia de culto gospel en Harlem. Magnífico interludoi  para llegar a We'll keep your memories in our hearts, donde al inicio hubo un sentido recuerdo para su abuelo. Aquí el soul —sentimiento— recargado de esas notas hondas que tan bien sabe aplicar ELE a sus composiciones, nos hicieron temblar por dentro, y nos aprisionaron como solo lo pueden hacer los momentos más importantes de la vida. Su voz sube y sube, y se mantiene con firmeza y mucho sentimiento. Con Daniel y Charlie regresamos a los años del cabaret (magnífico inicio con el bailarín de claqué) para introducirnos en este club de sonidos negros al estilo de Cotton Club con Coppola y Richard Gere a la cabeza, que nos lleva hasta una canción, fuera del setlist, que ELE dedica a los componentes de su coro: Pedro Zapata, Loralí, Bastian, Sara Berruezo, Felina y Mónica Benito, y lo hace a ritmo de rhythm and blues, donde la voz de ELE se transforma en aguerrida, potente y valiente. Toboganes in vibrato a los que se unen un amigo rapero de la cantante. Con A thousand miles away from you a ritmo de cumpleaños termina la primera parte de la velada, donde un perfecto coro gospel se une a esta monumental canción tocada de una manera muy especial por el soul, con una ELE ensimismada escuchando el chelo.
 
Summer rain, una de las grandes canciones del disco comienza con un: Muchas gracias por venir hoy aquí, el día más frío del invierno, donde a mí no se me ocurre más que presentar summer rain. El título lo pusieron mis padres. Y a partir de ahí, las notas del piano van subiendo poco a poco de tono para perseguir a nuestros sueños, porque Summer rain es eso, la capacidad de soñar hecha máxima, y reconvertida en un manto purificador de odios y pecados, sombras y dudas, miedos y demonios. ELE nos demuestra una vez más que es una virtuosa de la música y su interpretación al piano nos lo confirma. Ella sola sobre el escenario se convierte en una heroína plena de causas por ganar, a la que rodea un silencio sepulcral que se rompe con tímidos aplausos cuando comienza a cantar (soberbio), y su voz nos balancea en una cuna donde lo imposible es posible y la oscuridad se transforma en una luz que solo puede proceder de un alma reconvertida en una música creada e interpretada con una monstruosa sensibilidad. En Calling you se suben al escenario todos los componentes vocales que han colaborado en el disco, y nos demuestran de nuevo la valía de cada una de sus voces. Con Positivity ELE nos presenta a la banda en un fin de fiesta al más puro estilo soul-folk que no conoce más barreras que las de la buena música. El público se pone en pie y palmas en alto se hermana con la banda y el coro. Sonido limpio, alto, potente y majestuoso. La canción rompe en un canto gospel sin límites y sin estridencias, pues solo obecede al buen ritmo. One, two, three y vuelve a la carga: say googbye.
 
En definitiva,  ELE en el Teatro Caser Las Ventas, un espacio, un sueño, donde una mujer, su piano y la compañía del soul, fueron la mejor combinación para removernos el alma.
 
Ángel Silvelo Gabriel.

No hay comentarios: