Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

domingo, 6 de diciembre de 2009

IN THE LOOP


La primera pregunta que a uno se le viene a la cabeza después de haber visto esta comedia ácida inglesa es: ¿de verdad estamos en manos de este tipo de personas? La distancia cada vez más grande entre nuestros políticos, la realidad y sus conciudadanos, se refleja perfectamente en esta ópera prima del director Armando Iannucci, en la que se despedaza a la clase dirigente, a través de una acción vertiginosa, y unos no menos rápidos diálogos y cambiantes escenarios, que en un principio hacen difícil seguir el hilo conductor de lo que se nos quiere proponer.

Imagino, que habrá personas a las que no les costará identificar algunos personajes con políticos de la escena nacional (algo evidentemente no previsto en la génesis de la película) pero que sin duda encaja a la perfección, con lo simple que puede llegar a resultar el comportamiento del género humano.

En cuanto al elenco de actores que protagonizan el film, los mismos, se nos presentan como estereotipos de comportamientos y personas, y así, el Director de comunicación, Malcolm (Peter Capaldi) es el perfecto tiburón que basa su estrategia en el insulto fácil y la destrucción del adversario a través del ataque al flanco personal más débil, lo que una vez superada una primera actuación, deja de tener efecto para sus contrarios, pues ya no responden a ese estigma de terror que él quiere mostrar y que sin duda deja en un mal lugar al mundo de la comunicación. Aunque no sale mejor parado el personaje interpretado por Tom Hollander, un Secretario de Estado débil, insulso y un tanto idiota, que en su desconcierto resulta cómico en vez de patético, y cuyo máximo exponente puede venir reflejado cuando su carrera política termina por el derribo de un muro de una anciana, en vez de por iniciar con una desafortunada declaración una guerra a nivel mundial, lo que nos vuelve a dar una imagen muy negativa de los medios de comuncación, tan manipuladores como los propios políticos; y así sucesivamente, hasta llegar a un General, interpretado por James Gandolfini, que lleva quince años anclado en los despachos de la Casa Blanca, o una Secretaria de Estado a la que le sangran los dientes (Karen Clark).
Sin duda, la película nos hace reflexionar sobre el poder de los medios de comunicación sobre los políticos y sus agendas, tratando a éstos como meros juguetes; y en donde a su vez, se nos quiere advertir, de la escasa capacidad moral de nuestros gobernantes, más preocupados por sus cuestiones peronales que por servir a los ciudadanos que los han elegido.
En definitiva, In the Loop es una película coral en cuanto a los personajes, y muy poco cinematográfica en cuanto a su planteamiento, ya que se desarrolla a medio camino entre el documental ácido y la crítica mordaz de un sistema que en muchas ocasiones hace agua.

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