Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

miércoles, 30 de septiembre de 2009

JUEZ DILETANTE

¡Por Dios!, deja de jugar con el cachorro, y recoge el expediente que tienes tirado por el suelo, y hazme el favor de terminar de dictar esa maldita providencia, y cuando acabes, llama por teléfono al juzgado; y ¡ah!, quítate el flotador de la silla, que la historia de las almorranas por exceso de trabajo no se la cree nadie, y menos aún en el juzgado.


Microrrelato presentado al I Concurso abogados.es

martes, 29 de septiembre de 2009

UNA PRIMERA AUDICIÓN DEL ÚLTIMO TRABAJO DE PREFAB SPROUT



Recién llegado de las tiendas HMV de Londres, y gracias a la amabilidad de Juanma, ya estoy escuchando Let's change the world with music. Tras una primera y rápida audición de las once canciones que componen este cd, expresar mi sorpresa por el sonido del mismo, ya que posee una gran cantidad de efectos musicales que se alejan del candor musical de sus últimos trabajos. Digo ésto, porque últimamente he calentado motores con la recopilación de sus grandes éxitos, y en este nuevo trabajo del Paddy McAllon lo que más destaca es el sonido de unas contundentes cajas de ritmos y de unos sintetizadores, tras lo que quizá se encuentre Thomas Dolby.Con todo ello, no quiero decir que estas nuevas canciones me desagraden, ni muchísimo menos, tanto Let there be music (su primer single) como Ride la segunda canción del cd, son dos grandes canciones llenas de las mejores melodías, y gratificamente evocadoras del mejor Paddy McAllon.

A pesar de mi pobre inglés, adivino entre los títulos de crédito que Paddy le dedica el cd a sus compañeros. En concreto lo hace así:
For robust and unsentimental reasons this record is dedicated to Martin McAllon, Wendy Smith, Neil Conti, Thomas Dolby, and Michael Samon.
For the good times.

LA NUEVA GURÚ DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA, MARY ANNE HOBBS.



Mientras yo escribo este post, ella seguramente esté escuchando un nuevo soporte sonoro de algún artista o grupo todavía desconocido, y que si su intuición de descubridora de nuevos talentos lo tiene a bien, lo encumbrará a lo más in de la música alternativa actual, esa que rueda fuera de los circuitos habituales, pero que es la música que gusta a la gente que de verdad le gusta la música, y se me ocurre que es algo parecido a lo que pasa con la literatura.

Este fin de semana, en un suplemento de fin de semana de un periódico de tirada nacional, y nada menos que en la página cien, aparece esta sirena de melodías post grunche, tecnopunk o psicodélia, que ella muy inteligentemente ha rebautizado en etiquetas como dubstep, wonky o grime. Para aquellos que no seguimos la música a este nivel de profesionalización, la señorita Mary Anne Hobbs es una de las responsables de la progamación del Sónar desde el año 2007, y su pedestal de tendencias se halla situado en la BBC Radio 1, desde donde conduce semanalmente el espacio bautizado como Experimental show.

Las fotos del reportaje nos muestran a una joven apuesta, que posa en esas calles perdidas de Londres, donde tras la apariencia de lo que fueron empresas hoy abandonadas, se esconden viviendas alternativas, y es en una de ellas donde Mary Anne ha instalado su laboratorio de viviencias y experimentación, y en donde esta joven británica coloniza al resto del mundo con su música teñida de ritmos electrónicos.

Pero con todo, lo que más me llamó la atención de este reportaje, fueron las confesiones personales que va desgranando en el mismo, y donde nos cuenta que no le importa dejar de comer o dormir si para ello tiene que escuchar un nuevo trabajo musical en el que rebuscar a un futuro genio, o que para desengancharse de su frenética actividad, necesita relajarase haciéndole kilómetros a su moto. Pero después de todas esta pinceladas, aún nos queda una última sorpresa final cuando dice que sus discos favoritos son Nevermind de Nirvana y alguno de los primeros de Metallica, y a mí se me ocurre que quizá la pureza de las guitarras del hard rock más puro o del denomimado rock grunche, tienen mucha similitud con los sintentizadores de los grupos tecnos, cuando éstos se programan evocando sonidos metálicos ausentes y llenos de un sentimiento frío y contundente como la pureza de la muerte.

Sus apuestas para el futuro más próximo son:
Tokimonsta
Cooly G.
Vaccine.
Ikonika, y
Kito.

VALENCIA: EL IVAM.


Al final del recuperado Barri del Carme, está el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), uno de los Museos de Arte Contemporáneo más veteranos del panorama español. Cada vez que visito el Museo, éste se me muestra de una forma diferente. A veces, me ha regalado días de enorme luminosidad y efervescencia en sus exposiciones, como el año que vimos la exposición del arte pop y Rosenquist, o la del otro día, donde la tímida luz de un incipiente otoño se volcaba sobre su fachada de cristal y apenas nos dejaba adivinar la tortuosa escalera que gobierna en el gran hall principal del edificio. En días como éste, la ausencia casi total de turistas y visitantes accidentales de exposiciones universales, nos dejaron contemplar las salas como voyeurs que se apoderan de la intimidad de unas obras de arte que se esconden tras una luz indirecta y un ambiente casi helado por el aire acondicionado.


En primer lugar, vimos de nuevo la exposición permanente, que en el caso del IVAM, se compone de una colección de la obra de Julio González, artista español conocido por sus esculturas esquemáticas cercanas al cubismo y a la simplicidad y primitivismo de las máscaras africanas que tanto influyeron en los artistas de principios del siglo XX y que revolucionaron el mundo del arte en todas sus manifestaciones. Julio González no es ajeno a todas estas tendencias y tanto sus cuadros, como máscaras, esculturas, dibujos y grabados son un fiel reflejo de la destrucción del espacio y la búsqueda de nuevas formas de expresión, a las que no fue ajeno su traslado de Barcelona a París, ni su contacto con Picasso, entre otros.

Para mí, tanto la sencillez y robustez de sus máscaras, como el dolor de las figuras que sobre la guerra civil muestran a mujeres chillando, intentan dotar de voz (muda o en forma de grito) a la materia inanimada de la que parten. Y en cuanto a sus esculturas de estilo cubista, intentan apoderarse de parte del espacio en el que se insertan, pero dejando al espectador la facultad de inventarlas una y otra vez, y en donde la figura de la mujer se nos muestra siempre más esbelta, y el hombre se representa más compacto.

De esa sala pasamos a la otra existente en la planta baja, y que albergaba la exposición CONFINES, donde el título se me antoja por sí mismo revelador de lo que vamos a ver, pues por unA parte, representa los confines o límites del actual arte contemporáneo, donde parece al menos para legos en la materia como yo, que toda instalación o manifestación visual es válida de ser expuesta, y así, tuve la oportunidad de contemplar un vídeo con un chino que reparte arroz encima de una mesa blanca, o de perderme con unos proyectores que reflejaban nubes de colores en paredes también blancas, o percibir las ondulaciones de mantos creados por chapas aplastadas, o por qué no, deleitarme con la fuerza de los colores de las fotografías vitrificadas de las fabelas brasileñas de Dionisio Rodríguez (al que creo que he visto en ARCO). Pero también, si separamos la palabra confines, y la convertimos en con fines, pues eso, que ya no significa lo mismo, y esta exposición también podemos pensar que tiene como fin el poder hacer llegar al gran público las múltiples versiones de las expresiones artísticas de inicios del siglo XXI, en contraposición con la forma de entender el arte del inicio del siglo pasado, y que muy bien podría venir representado por Julio González, y a las que ambas, caprichosamente en este caso sólo les separa un fino panel prefabricado.

El IVAM, un mundo de contrates para poder disfrutar .

VALENCIA: LA PLAYA DE LA MALVARROSA.



El otro día contemplé el mar. En la playa de Neptuno. En la ciudad de Valencia. Cerca de donde el ser humano le ha comido un trocito de su inmensidad a esa gran balsa azul. Lo hice embobado, buscando todavía lo que hay detrás del horizonte, pero esta vez sin hacer piruetas. Dejando volar a mi imaginación.

Acabábamos de dar un paseo por la ampliación del puerto de Valencia (donde todavía permanecen omnipresentes las edificaciones en forma de cubos acristalados que conforman las sedes de cada uno de los equipos que han disputado la Copa América) y disfrutábamos de un refrigerio antes de dar cuenta de una de sus famosas paellas en el restaurante La Marcelina, cuando nos quedamos mirando el mar, o más bien, a la cercana inmensidad de la arena de la playa y la profundidad enfurecida del Mar Mediterráneo.
De toda esta zona, que hace años era la frontera de los chiringuitos de playa y el inicio del puerto comercial, ha surgido como por arte de magia un espacio que como pudimos comprobar no sólo ha servido como escenario para el circuito urbano de la Fórmula Uno, sino que aprovechando ese evento deportivo de resonancia mundial, la ciudad se ha adueñado de ese pedacito de mar al que aludía anteriormente, y lo ha convertido en un inigualable mirador, un puerto deportivo repleto de plásticas instantáneas al amanecer, y de un circuito, que además de para pasear se puede utilizar como circuito urbano de bicicletas.
Pero justo en el extremo opuesto de la infinita playa que he descrito, y que en este lado recibe el nombre de playa de la Malvarrosa, fuimos en busca de más recuerdos, intentando dotar al presente, de la resonancia de las noches de luna llena y champán, que nos traían los chalets cercanos y a los que nuestra memoria quiso acompañar del run rún de las olas que un día tuvieron el poder de mecer nuestros sueños. Vano intento, que quedó en eso: un intento. Pero también, sabíamos que todo no estaba perdido, porque a la vez queríamos ver una vez más la casa del escritor valenciano Blasco Ibáñez y que para nuestra sorpresa ha sido convertida en Casa Museo. El recinto, que evoca la vida y obra del autor, se halla rodeado de unos cuidados y amplios jardines en donde imaginamos paseando al escritor en busca de la musa inspiración, y que gracias al tiempo en el que vivió, no tuvo que compartir con la aplastante visión de un polideportivo cubierto de reciente construcción que linda con su Casa Museo y que le despoja de una parte de su encanto. Nuestros caprichosos recuerdos, también quisieron hacernos notar que no muy lejos de allí, Sorolla plasmó alguno de sus famosos cuadros llenos de luz, playa y bañistas.

En definitva, Valencia siempre tiene ese encanto de sorprender con algo que no te esperabas al llegar, y que hace, que una y otra vez tengas la necesidad de romper el espejo de los recuerdos.

martes, 22 de septiembre de 2009

LA LITERATURA COMO BLUFF



Con la excusa que hace ya casi medio siglo que el escritor francés Julien Gracq (1910-2007) publicó el panfleto La literatura como bluff en la revista Empedoclé que dirigía Albert Camus, en donde ya se enfrentaba a las miserias de la literatura, y dado que además, la editorial española Nortesur lo lanza por primera vez en España, en El Cultural (suplemento cultural del diario El Mundo) de la mano de Ignacio Echevarría, se nos invita a reflexionar sobre el estado actual de la literatura. Afirmaciones tan contundentes efectuadas por Gracq como "la literatura lleva unos cuantos años siendo víctima de una gigantesca maniobra de intimidación por parte de lo no literario, y de lo no literario más agresivo" son totalmente vigentes en la actualidad, y en la que se pone manifiesto, que el público que no lee ejerce cada día más presión sobre el público lector. Así, en palabras del propio Ignacio Echevarría "el caso es que la presión de ese público que no lee ha terminado por promover toda una literatura orientada a congraciarse con él, aun al precio de disolver lo literario en una gama cada vez más amplia y variada de sucedáneos".

En este sentido, yo añado que como dice Manuel Borrás en este pequeño reportaje, no hay nada más desolador que enfentarse a un libro con una banda que nos anuncia la cantidad de ejemplares que se han vendido del mismo, sin explicitarnos unas palabras acerca de su historia. Es bien sabido que quizá el libro más vendido y menos leído del año en España sea el Premio Planeta de turno, donde nos sirve de ejemplo para conceptualizar a la literatura como algo más allá de lo que es el propio libro, ya que ese objeto inanimado, se convierte en un regalo que va a parar como simple embellecedor de librerias cargadas de polvo.

Empleando el dicho popular de llevar el ascua a mi sardina, aprovecho como ejemplo para reflejar el momento de falta de identidad del mundo literario actual, relatando en primera persona la experiencia que en estos años he vivido respecto de mi segunda novela corta, y de la que me gustaría expresar dos cosas. La primera, que no hay nada más desolador que entrar en el metro cada mañana y tropezarte una y otra vez con los libros del escritor escandinavo que gusta hasta Zapatero (mal andamos) y del que yo ni siquiera sabría escribir correctamente el nombre, pues su literatura me es familiar por las portadas de sus libros, y no por lo que hay dentro de ellas. Y digo ésto, y abordo con ello mi segundo argumento, porque el criterio tan dispar con el que las personas que en teoría entienden o se dedican a la literatura han recibido a mi segunda novela corta que lleva por título Estaciones y que ya ha recorrido ni sabe los concursos literarios (está claro que algo falla), es que la misma en el año 2006 estuvo a punto de ser publicada en una editorial asturiana, y de la recibí, por parte de la persona que formaba parte del comité de lectura los mayores elogios que he recibido por algo que yo haya escrito; y en contraposición a ello, recientemente en uno de los concursos que no gané, fui a recoger los ejemplares que había enviado, y cual es mi sorpresa cuando en uno de los ejemplares todavía estaba la ficha de la persona que la había leído (seguro que lee lo mismo que el Presidente del Gobierno español), y a la que por supuesto no gustó la historia que allí se contaba (algo totalmente lícito), pero lo que no deja de ser paradójico es el análisis que dicha persona hizo de la misma, donde parece ser que su indigencia intelectual no supo apreciar lo que significa el concepto del paso del tiempo, o la idea que la búsqueda o el desierto tienen en el ámbito de la literatura, por no hablar de las múltiples referencias literarias, musicales o cinematográficas que la misma contiene y que parece que tampoco entendió...

Pero para finalizar, debo decir que cuando uno cree que ya está todo perdido y que autores como Capote, Camus, Fitzgerald o Zweig son cosa del pasado, cae en tus manos un libro, o en mi caso un relato corto, donde la historia que se cuenta, el aliento con el que se hace, su ritmo, las metáforas que se emplean, y en definitiva, el domino del lenguaje que se aprecia, te hacen ver que otro tipo de literatura sí es posible, y que el verdadero camino de la excelencia a la hora de escribir está ahí, como en cualquier otro oficio. De ahí, que desde aquí, dé mi más sincera enhorabuena a Vicente Pérez Masedo por su reciente Premio Villa de Montánchez con el relato titulado Los círculos de la noche, como ejemplo de lo que es una pequeña obra maestra del género, en donde desde el título, es un juego lleno de grandes intenciones.

LA NOCHE EN BLANCO (MADRID)



La noche en blanco como excusa para disfrazar de fiesta a nuestra rutina diaria. Insomnes alentando la leyenda de lo que apenas existe. Cielos nublados acompañando al asfalto que por unas horas deja de ser sobado por pesados neumáticos de caucho y se deja cariciar de pies recubiertos de una alegre emotividad.

Nosotros dejamos el coche aparcado cerca de la Plaza de Colón y empezamos nuestro níveo deambular nocturno, una ruta privada de una ausente luna que nos guiara. A falta de señales y un programa al que someternos, caminamos en dirección a la Plaza de Cibeles. Nada más comenzar, dimos con la representación de las obras de Lope de Vega en las escalinatas de la Biblioteca Nacional, un magnífico escenario para rendir homenaje a nuestras letras, y a uno de nuestros más grandes autores. Enseguida pensé que no había mejor lugar que aquella incómoda escalinata para los actores, como paradigma y emblemático guardián de parte de nuestros recuerdos. Con una magnífica iluminación y un mejor sonido, asistimos al final de una de las repesentaciones (para mí lo mejor de la noche), y en las que extrañamente apenas había gente.

Al llegar a Cibeles, le hicimos una foto a la Diosa esquivando las vallas que la protegían. En ese momento, y sin darnos cuenta, emulábamos a los osados jugadores de fútbol que de vez en cuando se encaraman a sus lomos festejando sus triunfos. Al fondo de esta estampa, una gigantesca pantalla delante del actual Ayuntamiento nos invitaba a imitar los movimientos y el baile de dos señores que no conocía. Continuamos bajando hasta el Cuartel General de la Armada, donde una gran cola esperaba poder disfrutar de su famosa escalera y de las espectaculares estancias que les esperaban una vez hubiesen vencido tan inmenso desnivel. Un poco más abajo un Dj en una carpa de RNE pinchaba música caribeña con la intención de animar a unos espectadores que no tenía. Nos asomamos al Museo del Prado y una gigantesca cola aguardaba poder disfrutar de sus cuadros, pero nosotros giramos a la derecha y en la Plaza de Neptuno, otra chica nos invitaba a bailar en el stand de Samsung, y aquí si que había más personas que imitaban todos sus movimientos con un pañuelo rojo.

De salto en salto, de valla en valla y de zanja en zanja, llegamos a lo que yo esperaba iba a ser la gran sorpresa de la noche en blanco, pero ¡oh!, la iluminación de la Gran Vía no era tal y unos tímidos focos levantados en un sinfín de torretas, iluminaban de vez en cuando y levemente, las fachadas de los edificios, que de por sí, ya estaban iluminados. Pero como lo de menos de este tipo de atracciones es lo que se anuncia sino lo que se ve y se vive, pues eso, que vimos a la directora Chus Gutiérrez grabando la película que la habían encargado sobre el evento, y nosotros, que no queríamos pasar a la posteridad, conseguimos taparnos a tiempo nuestros caretos y seguir sin desvelar nuestro anonimato para el gran público (je, je, je) mientras la banda municipal que les acompañaba interpretaba un famoso chotis.

De la Gran Vía a la Calle Preciados, de ahí a Casa Labra (intento fallido de tomarnos una cerveza), y un poco desesperados marchamos por Arenal hasta Ópera, y un poco más abajo a la Pza. de Oriente. Justo al llegar, acababan de proyectar uno de los pases de Bienvenidos Mr. Marshall, pues nada otra vez será nos dijimos, mientras Amaya Arzuaga compartía el banco de piedra con nosotros y unos amigos. También desistimos de tomarnos algo en el Café de Oriente y cuesta arriba hasta la Pza. Mayor con la intención de inaugurar por nuestra cuenta el remozado y coqueto Mercado de San Miguel, pero otra vez erramos en el intento, pues estaba lleno de gente y basura. Salimos hacia la Pza Mayor, pero Benjamín Prado y sus carteles recitando poesías ya habían desaparecido, en vez de eso, una joven pareja de jóvenes extranjeros nos miraban estupefactos mientras miles de personas pasaba a escasos milímetros de su mesa y su paella.

Pues nada, calle Carretas abajo, otra vez mayor a la Puerta del Sol y por fin llegamos a la Finca de Susana, donde unos amables asiáticos nos dieron de cenar rápido y barato. Una vez repuestos de tanta caminata y reconfortados de nuestra desilusionante noche en blanco, cogimos la calle Alcalá, y de nuevo el Paseo de Recoletos... hasta el coche.

Lo mejor de la noche en blanco, sin duda, las personas que a poco que se les haga partícipes de algo, ahí están apuntándose a todo. Lo peor, el resto, ya que llegamos a la conclusión que la crisis también se había pasado por esta alternativa de ocio.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CORMAC McCARTHY, LA CARRETERA: EL TESTAMENTO DE UNA ESPECIE


Un padre y un hijo empujando un carrito por caminos y carreteras desiertas. Lo de menos es la causa de tanta destrucción, una guerra nuclear o bactereológica, lo importante en este caso es la desnudez más absoluta; un mundo donde no existen los avances tecnológicos, las pertenencias y donde la naturaleza es un bien herido de muerte. ¿Qué queda cuando sólo existen los recuerdos? esa podría ser una de las múltiples propuestas que Cormac McCarthy nos deja en el aire.

Como dato curioso, podemos decir que este escritor norteamericano forma parte de la nómina de escritores que aborrecen los medios de comunicación y prefieren esconderse tras el más infranqueable de los hermetismos, y que en palabras de Javier Marías, sería su candidato para el Premio Nobel.

A nivel formal, La carretera se nos presenta estructurada en párrafos que representan imágenes. Escenas y hálitos de una existencia que se marchita, y que en este sentido, es un paso adelante en cómo estructurar una novela, pues no existen capítulos, pero sí el desarrollo de una historia que tiene sus partes como cualquier otra, aunque esté forrada con un film transparente y continuo, lleno de una poesía que se levanta por encima de la más absoluta destrucción y de la soledad humana.
La desconfianza en el ser humano se compensa con la cercanía en muchas ocasiones de la idea de Dios que tiene el pueblo norteamericano, muy imbuido en múltiples creencias religiosas (hasta en eso son liberales). Menos mal que el final de la novela nos deja un margen a la esperanza, con una parábola con las truchas como protagonistas que, es digna de una gran novela (y quizá de una gran obra maestra), que en muchas ocasiones da miedo cuando estás inmerso entre sus páginas, pero que sin duda es una gran reflexión de lo que ha existido antes del ser humano y de lo que existirá después de su mas que certero final en el planeta Tierra.
Excelente novela e imprescindible de ser leída.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel

jueves, 10 de septiembre de 2009

THE BEATLES: ROCK BAND



Mi primer recuerdo de los Beatles está asociado a las películas que en blanco y negro veía a principios de los años setenta en el sofá de mi casa frente al también televisor en blanco y negro. En concreto, recuerdo la que llevaba por título Qué noche la de aquel día, donde un alegre e inocente John Lennon intentaba agradar a las jóvenes chicas inglesas que veía por la calle, aunque en algunas ocasiones su galantería le reportaba algún que otro contratiempo, como cuando extiende su gabardina sobre el asfalto para que la chica en cuestión no se moje, y lo que hace es tapar el hueco de la alcantarilla por donde más tarde caerá su posible conquista.

Por mi parte, ese es el recuerdo que quiero guardar de este grupo inglés, que fue el culpable de que me acercara a la música pop, aunque su sonido entonces fuese más chirriante y su estética menos estilizada, pero sus caras irradiaban sonrisas llenas de vida y optimismo, y su música una sencillez y cercanía que poco después ya no tuvieron, a pesar de crear canciones con letras insulsas y tontas, pero que sin duda sirvieron para divertir y hacer bailar a millones de personas durante mucho años.

En otra entrada, creo haberme declarado beatlemaniano y no rollingstoniano, y en esta ocasión diré que me encuentro más cercano a McCartney que a Lennon, sin olvidarme del gran George Harrison o al incombustible Ringo Starr, pero esta es otra historia, porque el otro día vi la noticia del lanzamiento de The Beatles: rock band y toda la parafernalia que le acompaña, no sólo música, sino también juegos y camiseta incluida, dado que el precio que tiene al menos en España la súpercaja (240 €) en los tiempos de crisis que corren es como para pensárselo. Por todo ello, yo prefiero guardar aquel primer recuerdo adolescente de unos jóvenes músicos que con el tiempo revolucionaron el mundo de la música y de la juventud de su época.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

RESACÓN EN LAS VEGAS



Quizá, el título de la película sea lo peor de esta magnífica comedia para adultos que nos ha regalado el tantas veces nefasto cine nortemaericano. Quizá también, el boca a boca en algún caso os haya destripado parte de las secuencias más divertidas de la película, aunque las primeras imágenes de la película no nos anuncian lo que nos espera más tarde. Su director Todd Phillips nos obsequia con unas magníficas vistas de las montañas que rodean a Las Vegas, y unas panorámicas de las carreteras mezcladas con un paisaje en tonos rojizos sencillamente impresionantes. Asimismo, el retrato de los casinos de Las Vegas y su colorido es distinto, en lo que se nota un afán, por mostrarnos lo que tantas veces hemos visto, de una forma diferente, con imágenes cercanas de carteles y encuadres de edificios novedosos y nubes que se mueven a una velocidad de vértigo.
Pero la película es otra cosa, una comedia divertida con un guión realmente inteligente de Jon Lucas y Scott More, por el que había que darles la enhorabuena, porque ese es el alma del film, sus hilarantes y continuas situaciones, en donde cuando crees que todo se ha encaminado todo vuelve a estropearse. Aunque bajo mi punto de vista, el mensaje de fondo de esta loca aventura es la amistad, encarnado en la necesidad de encontrar al amigo perdido y la resolución de hallarle, pase lo que pase y poniendo en juego sus propias vidas o sus cuentas bancarias.
La referencia al título, como ya he dicho al principio, es engañoso, porque la película no va sobre la típica resaca de una despedida de soltero, sino sobre las consecuencias de la misma, y en donde la búsqueda del amigo perdido nos desplegará un sinfín de cómicas situaciones, que destacan por su originalidad y divertido surrealismo. En este sentido, las interpretaciones de los cuatro actores que interpretan a los cuatro amigos son sencillamente magistrales. Como no podía ser de otra manera, la idea de juntar a cuatro personas tan diferentes, resulta por un lado caótica, y por otra, sencillamente genial (un dentista que pierde un diente, un profesor que quiere divertirse, un prometido que se pierde y el futuro cuñado, un tarado realmente cómico).
Esta coctelera mezclada con audacia e inteligencia nos da como resutado una de las mejores comedias de año. Muy recomendable. Estupenda para pasar un rato divertido.
¡Ah! y no os perdáis los títulos de crédito que nos guardan una última sorpresa final.

sábado, 5 de septiembre de 2009

LA SENTENCIA

Tengo la sentencia del Magistrado en mi mano. No la leo. Sé que me va a condenar. ¿Por qué todos creen que estoy loco? Nadie me entiende después de mi gran descubrimiento. Ahora sólo deseo contemplar como cae la nieve a través del gran ventanal del estudio. Un muro tan fino como la tela del lienzo que me persigue. Si sigo adelante es por ella. Nadie lo comprende, pero esa imagen me acecha y yo no logro esquivarla. Mi abogado tampoco cree en mí. Antes de irse me tiró a la cara un ejemplar de la Constitución. Me rogó que la leyera. Que buscase en ella algún alegato que defendiera mi postura. Él no lo entiende. Yo no necesito leer ningún papel impreso. Prefiero perderlo todo y ser víctima de mi locura. Yo sólo quiero estar a su lado. Vencer la distancia que nos separa. Poseer aquello que me hace feliz. No me importa su apariencia. Su presencia en dos dimensiones. Para mí es mucho más real que las personas que me rodean. Me tiene hipnotizado. Pero a mí no me importa. Porque yo sólo quiero disfrutar de su sonrisa y perderme en la oscuridad de su mirada.


Microrrelato presentado al I Concurso de Microrrelatos abogados.es

miércoles, 2 de septiembre de 2009

SCARLETT JOHANSSON: BREAK UP



Mi chica me recomienda que vea y escuche el vídeo Relator, primer sencillo del segundo álbum de Scarlett Johansson junto a Pete Yorn, pues a ella le ha gustado mucho.
La verdad es que la estética indie o hippie del vídeo con cámara en mano y movimientos alternativos de la misma, entremezcladas con instantáneas congeladas de imágenes, le da un cierto aire ¿alternativo? lo que unido al color sepia que han utilizado y la habitación donde aparecen los dos, ella con los pies descalzos y él tocando la guitarra con barba de tres días, nos pueden llegar a recordar a Lennon y Yoko Ono en la habitación de su hotel neoyorkino, pero al menos para mí, todo acaba ahí.
La sencillez de música e imágenes, acompañan a una escasa voz por parte de Scarlett, que no sé si habrá tratado de imitar el modelo de famosa y cantante como Carla Bruni. Es más, sin quererlo, he recordado a mi querida Sade en el concierto del Palacio de los Deportes de Madrid en los ochenta, y en donde un magnífico y entrado en años cantante negro, cubría la escasez de voz de la elegante y sensual cantante nigeriana.
Dicho lo cual, la música no es el mejor medio de la Scarlett, y yo al menos, la prefiero como actriz, donde el poder de su mirada o la sensualidad de su boca cautivan al espectador como en su famosa película Lost in translation.

SNOW PATROL: A HUNDRED MILLIONS SUNS


Un millón de soles iluminan el camino que los Snow Patrol se van abriendo en su nuevo trabajo. En el vídeo de la canción que abre su álbum If there's a rocket tie to it (y que tienen colgado en su página web http://www.snowpatrol.com/) su cantante Gary Lightbody, se va haciendo paso entre un sinfin de pequeños soles de papel, o estrellas, que poco a poco se desprenden de sus hilos para ir a un cielo oscuro, que poco a poco deja de serlo por su destellos.

El nuevo trabajo de este grupo de Dundee, se abre con una gran fuerza con esta canción y con una no menos contundente Crack the shutters, en donde la fuerza poética de sus guitarras se va imponiendo a unos acordes cada vez más intensos. Quizá con ello, quieren dejar atrás su fama de grupo de indie rock de sonido acolchado o blandito, como he leído en algunos comentarios sobre su música. También acabo de leer, que están preparando un nuevo trabajo del que ya tienen un importante material grabado, y que sus fans se sorprenderán por el giro que en el mismo van a acometer. Yo sólo puedo decir, que espero y deseo, que la luz que les ilumina en sus composiciones siga a su lado, pues si algo me queda claro de este A hundred million suns es que es un paso adelante en su carrera, algo que ya consiguieron con su Eyes open, pero aquí creo que llegan un poco más allá.

Desconozco si su relación con Bono, y el ser teloneros de algunos de los conciertos de las dos últimas giras del grupo irlandés U2 (Vértigo y 360º) lo que unido a la aparición de Jimmy Iovine en los títulos de crédito y agradecimientos de este disco, tienen alguna influencia, pero si se desprende de la audición de sus canciones, una mayor fuerza y un sonido más compacto, incluso en sus baladas. En este sentido, la canción Set donn your glass es una balada marca de la casa que seguro no dejará indiferentes a los admiradores de Chasing Cars, y donde el ritmo más pausado de sus canciones me recordó a la música de los grupos californianos de finales de los setenta y principios de los ochenta, sin llegar a mencionar a alguno en concreto (que cada uno haga su propias comparaciones).

Al igual que ya comenté con el último trabajo de Coldplay, Snow Patrol divide en tres partes su último tema The lightninig strike en una composición de alrededor de dieciséis minutos, por lo que el cd tiene doce temas, y en donde bajo un mismo título y tres subtítulos, se abordan tres composiciones muy diferentes (a mí la que más me gusta es Daybreak -¿día roto?-).

Como todo buen álbum que se precie, este cd nos tiene reservada lo que para mí es una pequeña joya de la música anglosajona del siglo XXI, capaz de redimirnos de nuestras miserias tan sólo con escuchar su estribillo. Engines tiene todos los ingredientes para convertirse en un auténtico himno pop, y en donde el cambio de ritmo que imponen la voz de Gary y las guitarras, bajo, batería y teclados del resto de sus compañeros ya nos anuncia los mejores ecos y reminiscencias de una perfecta composición musical (¿qué hubiera pasado si toda la canción hubiese seguido esos acordes?). Como es costumbre del planeta musical de Fragmentos os dejo colgada la letra de este tema y os invito a que lo pincheis en YouTube, ya que se puede oir aunque todavía no tenga vídeo.

Para finalizar, me gustaría destacar la estética de sus vídeos, cuidada y con un toque de estudiado desaliño (como la de sus componentes), y en concreto, me ha llamado la atención el vídeo del tema Crack the shutters, donde el movimiento de Gary y las luces incontroladas que salen detrás del escenario, me recordaron a la estética de la película Control de Joy Division.
Letra de Engines:
Only the faintest only the faintest glance buries you buries me
So fire your engine see if I give a damn we'll be dust instantly
Caught in a jet stream caught in a gorgeous howl all the world lost in noise
Use me forever use as rocket fuel I'll be air I'll be fire

You say you love me like the silence of the turning earth
You say you love me like the endless roar of modern of life
You say you love me like the laughter and the kissed back tears
You say you love me like the past the now the coming years

What will you remember what will you think of me after I say goodbye
Returning in bodies, plants and the sand you'll squeeze between shoeless feet

I know I love you like the silvered gold of dying days
I know I love you like an ancient history brought to life
I know I love you like the sunlit water on your skin
I know I love you like the million times I never said


I know you love me like the silence of the turning earth
I know you love me like the endless roar of modern of life
I know you love me like the laughter and the kissed back tears
I know you love me like the past the now the coming years.