Tiempo de comunicaciones rotas

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jueves, 5 de marzo de 2009

COLDPLAY: ¡VIVA LA VIDA!



No os asustéis, sólo es el título del nuevo trabajo del grupo inglés Coldplay. Lo primero que me llama la atención de este trabajo es el título completo, ya que no se compone sólo del antedicho. Chris Martin y sus muchachos han titulado su último experimento como: Viva la vida o la muerte y todos sus amigos. Así dicho suena mal, que duda cabe, pero creo haber dado con el truco que engendra. En las primeras audiciones del cd no caí en la cuenta que todas las canciones excepto el primer single (el susodicho ¡Viva la vida! - en castellano en el original-) se componen de dos partes, una primera más rítmica y vitalista, y otra más oscura que deriva en acordes menos pop y más guitarreros (no me atrevo a tildarlos de rockeros).
El cd se inicia con Life in Technicolor, una canción que parece hecha exprofeso para abrir los conciertos de la gira (algo que desconozco) y que ya nos da la pista de los cambios llevados a cabo en la concepción de las canciones. No tanto en las melodías, fácilmente escuchables, pero si en la instrumentación de las mismas. Imagino que Chris Martin cuando interprete las canciones de este cd, no ocupará muchas veces el taburete de su piano. De ahí, que como al unísono ha proclamado la crítica especializada, sea un paso adelante en la concepción musical y mediática de este grupo anglosajón, que ya cuenta con una incontable legión de correligionarios entregados a la causa, y que con este trabajo serán mucho más numerosos.
A nivel anecdótico, destacar dos cosas: la primera que la canción inicial empieza con las mismas notas que termina la última, lo que convierte a esta composición en un bloque o un todo uniforme (algo que por casualidad el protagonista de mi segunda novela, Estaciones, se da cuenta en la parte final de la misma). Este matiz yo lo interpreto, como si la vida y la muerte fuesen parte de un mismo un ciclo (¡qué verdad!), y así, cuando uno empieza el otro termina y viceversa. La otra característica que quería remarcar, es la contundencia y perfección que para mi gusto musical, alcanza el tema central del cd, con una ejecución de instrumentos de cuerda sencillamente magistral, y que la hacen acreedora de todas las papeletas para convertirse en todo un himno.

No estaría mal, que cuando vuelvan a hacer acto de presencia por Madrid (creo recordar que estuvieron en septiembre de 2008), conseguir una de sus ansiadas entradas, y pasar un par de horas disfrutando de su espectáculo, que seguro que es ameno, divertido y lleno de fuerza.

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