Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

sábado, 14 de marzo de 2009

THE READER



El lector o la importancia de la comunicación. El poder de las palabras. El volver a la magia de la lectura. Y si se hace junto a la persona que amas, mucho mejor, porque entonces posee grandes dosis de mitificación.

El lector también siginifica la literatura en el cine, a través de la palabra y la creación de las imágenes en las que se transforman esas mismas palabras; y también, la opacidad de los sentimientos llevados hasta el límite de llegar a tirar una vida al único camino de la perdición y la humillación.

En este comentario quiero obviar las palabras gruesas que conllevan en sí mismas la Segunda Guerra Mundial o el nazismo. Una persona que leyó la novela "El lector" de Bernhard Schlink me preguntó sobre el enfoque del juicio y de la familia del protagonista. Me hizo hincapié en la gran carga política de la novela en contra de ese período de la historia alemana, pero yo le respondí que en la película no había aquello que él me transmitía. La película, a mi modo de ver, está centrada en la relación de Kate Winslet y Ralph Fiennes (David Krosse en joven) y es ahí donde yo me quiero centrar.

En esta ocasion, Kate Winslet no es la bella joven de otras películas. El director sí nos muestra con profusión sus desnudos, pero las escenas de sexo son contenidas. Debemos tener en cuenta que parte de la producción es americana, y sino, no habría llegado a la carrera de los Óscar.
Hanna representa el orgullo y la obediencia presente en gran parte del pueblo alemán, algo que si no existiera no podría haberles llevado a levantarse dos veces de dos guerras mundiales y ser una de las locomotoras de Europa. Ella desprende tristeza y aislamiento a partes iguales, porque ella estuvo aislada desde pequeña. Su analfabetismo (clave en el desarrolllo de la película) la apartó en cierto sentido de la vida.
El personajede de él, Michael Berg (interpretado por David Ross y Ralph Fiennes) representa la otra cara de la moneda. Él es la inseguridad, la falta de valor (lo que le lleva a no mirar a Hanna en el juicio) y es esa estudiada y educada opacidad de sentimientos que se les achaca a los alemanes. Un personaje frío, en el que el rostro de Fiennes se acopla a la perfección, y en el que al final aparecen destellos de humanidad cuando le graba las cintas con su lectura. Pero ya es demasiado tarde para él, aunque no para ella. Este síntoma de humanidad, no obstante, llega después del deber cumplido, después de ajustar las cuentas con aquellos que trabajaron a favor del nazismo.Yo me pregunto que quien no lo hizo en aquella Alemania de entreguerras, porque hay que recordar que Hitler llegó al poder a través de unas elecciones democráticas.

Por otro lado, la música es una sencilla melodía del piano, que se va introduciendo con suma destreza en las imágenes y que sin duda es un magnífco acompañante de lo que se ve. El lector, es sin duda una buena película, en la Kate Winslet desarrolla a la perfección sus dotes intepretativas y que deja un gran halo de tristeza.

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