Tiempo de comunicaciones rotas

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miércoles, 25 de marzo de 2009

MY BLUEBERRY NIGHTS



Estoy viendo el cartel de la película (que no es el que he insertado en la entrada), donde Norah Jones y Jude Law se besan. No es una toma normal de las que nos muestran las películas comerciales. Aquí, su director Wong Kar-Wai sitúa a la cámara arriba y busca a sus personajes en una toma en picado. Sirva esta observación para decir que nos encontramos ante una película en apariencia convencional, pero que no lo es tanto, porque en este caso, asistimos espectantes ante el universo más íntimo y fílmico de un director de cine. Como aperitivo de todo ésto, una primera escena-secuencia en el bar del protagonista, que no tiene desperdicio. Lo que nos devuelve a otro tipo de cine, y que algunos críticos denominan como cine de autor. Aquí, el posicionamiento de las cámaras, el movimiento de los actores, la duración de cada escena. Nada, y digo bien, nada, es gratuito. Reconozco que no había visto otras películas de este director, ni siquiera la afamada Deseando amar, pero My blueberry nights me dejó con ganas de más.

La película se divide en cinco historias. Otra propuesta narrativa que cada vez se vuelve más habitual, y que nos reconforta con el mundo de la literatura, si las comparamos con cinco relatos cortos, cuyo nexo de unión es la protagonista (Norah Jones). De todas ellas, la historia que más me impactó es la que protagonizan David Strathaim y Rachel Weisz, donde ambos encarnan a unos personajes a la deriva, él porque no asume la separación de su esposa; y ella porque en el fondo no es ajena a las muestras de cariño en público de él, lo que nos lleva a contemplar situaciones límite y sentimientos encontrados, además de asistir a la generosidad del director al mostrarnos unos planos bellísimos de Weisz y su quebradiza tristeza.

En definitiva, My Blueberry nights, posee esa idea de ciclo, ya que acaba en el mismo escenario en el que comienza, y nos transmite grandes dosis de belleza, sensualidad y poesía, algo que no está nada mal en los tiempos que corren.

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